Un espacio desde el cual me gustaría compartir inquietudes y charlas sobre temas que me interesan mientras nos deleitamos con una taza de buen café...

viernes, 10 de julio de 2009

La leyenda de los abencerrajes "La sangre que no se borra"


"Recuerdos de la Alhambra" (pulsar play mientras se lee el post)

La magia y el halo de misterio que desprende la Alhambra de Granada ha generado a lo largo de su historia multitud de bellas leyendas que han perdurado a lo largo del tiempo. Muchas de ellas fueron recogidas en el siglo XIX por el viajero y escritor Washington Irving en su inmortal "Cuentos de la Alhambra".

Una de las más conocidas y que está recogida en "La historia de las guerras civiles de Granada" de Ginés Pérez de Hita es la de la matanza de los Abencerrajes que paso a relatar a continuación.

A finales del siglo XV el reino nazarí de Granada luchaba por su supervivencia en una desigual guerra que lo enfrentaba al Reino de Castilla de los Reyes Católicos. Además, también se desangraba internamente por un conflicto civil entre el Sultán Boabdil por un lado, y su destronado padre Muley Hacen junto con su hermano "El Zagal" por otro. A esta guerra civil no eran ajenos, por supuesto, las familias nobles de Granada que conspiraban a favor de unos u otros para conseguir escalar en la jerarquía de poderes.

Cuenta la leyenda, que una de las familias más queridas por el pueblo era la de los Abencerrajes. Este linaje se distinguía en la batalla por su valentía, coraje y lealtad al Sultán. Estas cualidades eran incluso apreciadas por sus enemigos cristianos. Boabdil los tenía en gran estima y los encumbraba por encima de las demás familias nobles.

Existía otro linaje noble - los Zegries - que deseaba que Muley Hacen recuperara el mando de la ciudad de Granada y además envidiaba el poder y la popularidad de los caballeros Abencerrajes.

La desgracia de tan noble familia comenzó a gestarse en una fiesta que dio el Sultán y en la cual la favorita de Boabdil Moraima y un joven y apuesto Abencerraje quedaron prendados el uno del otro. Sus encuentros secretos se sucedían uno tras otro en el llamado "Patio de la Sultana" en los jardines del Generalife. Allí, al pie de un ciprés que aún se conserva, daban rienda suelta a su amor, escuchando el arrullo de la fuente, oliendo los jazmines y contemplando como el crepúsculo daba paso a la mágica noche de la Alhambra.


La mala suerte quiso que los amantes fuesen espiados en uno de sus encuentros secretos y esta relación llegara a oídos de los Zegries que ni cortos ni perezosos delataron a la esposa infiel y al caballero traidor al Sultán que fue presa una profunda tristeza que más tarde se convirtió en indignación.

El odio y la venganza hicieron presa del corazón de Boabdil e incitado por las venenosas palabras de los Zegries que alertaban al rey de una conspiración por parte de sus, hasta entonces, más leales vasallos invitó a estos a una reunión prometiéndoles más agasajos y recompensas por los servicios prestados al reino. A la llamada del rey acudieron 37 confiados caballeros Abencerrajes ataviados con sus mejores galas y totalmente desarmados.

Cuando llegaron al Patio de los Leones fueron conducidos a una sala contigua donde los esperaban la Guardia Personal del Sultán. Atados de pies y manos y con una toalla mojada introducida en la boca para que no gritasen, uno a uno fueron degollados en la fuente que había en la sala. La sangre de los desdichados se mezcló con el agua que corrió tinta por el canal que conduce al Patio de los Leones. Hoy en día aun pueden verse los restos rojizos de sangre seca en la taza y en en la canaleta imposibles de limpiar como mudos testigos de aquella injusta matanza de tan esforzados y fieles caballeros. Los incrédulos atribuyen dichas manchas al óxido provocado por el paso del tiempo.

Como castigo por su engaño, la esposa infiel fue encerrada en las mazmorras de los sótanos del Palacio donde lloró la triste perdida de su amado.

El pueblo lamentó muchísimo la muerte de los Abencerrajes y atribuyen a la desaparición de los que eran los mejores caballeros del reino, la posterior caída de este en manos cristianas.


En la fuente pueden apreciarse las manchas de sangre


El lugar donde ocurrió tan terrible matanza es conocido desde entonces como "Sala de los Abencerrajes" y puede visitarse en el Palacio de La Alhambra.

Un saludo.



lunes, 6 de julio de 2009

Blas de Lezo "El marino que venció al imperio inglés"


Está claramente demostrado que este país vive acomplejado en lo que respecta a su Historia. En lo que a ella se refiere bajamos la cabeza avergonzados y parece que tenemos que disculparnos por lo que hicieron nuestros antepasados. Las cosas fueron como fueron, con sus luces y sus sombras y hasta que no aprendamos a aceptar nuestro pasado no estaremos realmente preparados para salir adelante como un país cohesionado y libre que acepta con naturalidad las particularidades que existen pero también las muchas cosas que tenemos en común. Cuando aceptemos nuestra historia dejaremos de mirarnos con desconfianza los no nacionalistas, los nacionalistas, los de derechas, los de izquierdas y en fin la multitud de divisiones que existen en España.

Todo este párrafo viene a colación de un fenómeno peculiar que existe en España solamente. Y es el olvido sistemático al que se ven sometidos insignes figuras de nuestra Historía por el simple hecho de asociarlas a un periodo histórico del que nos avergonzamos y que pretendemos olvidar casi siempre con la ayuda cómplice de las Instituciones en forma de planes educativos mediocres y sectoriales.

Si a un niño de Inglaterra le preguntan quien fue Nelson te responderá con toda seguridad y un matiz de orgullo que fue el Almirante de la Marina que venció en Trafalgar propiciando, aún a costa de su propia vida, el dominio inglés de los mares hasta la II Guerra Mundial. Si a un niño español le preguntas quien fue Blas de Lezo te contestará que no lo sabe pero que le suena que fue un jugador del R. Madrid de los años 60.

Y resulta que - cosa curiosa - Don Blas de Lezo y Olavarrieta fue uno de los más grandes marinos que ha existido no sólo en España sino en el mundo entero. Si los americanos tuviesen un personaje como este le habrían dedicado un montón de películas llenas de efectos especiales, con mogollón de batallas navales y una historia de amor metida entre medias con calzador, para que también las mujeres acudiesen a las salas a engordar el taquillaje. Aquí se espera el enésimo estreno de una película que habla de la Guerra Civil y Don Blas permanece en el más miserable de los olvidos.

Y es que gracias a este lobo de mar, una debilitada España pudo mantener su dominio en las Indias durante un siglo más. Fue este marino el que infringió a los ingleses una de las mayores derrotas que jamás han sufrido en su historia. Este hombre con apenas 3000 hombres y cinco barcuchos derrotó a una flota inglesa de 186 buques ( fragatas, navíos de linea etc) y más de 27.000 hombres al mando del almirante Vernon en el sitio que la Pérfida Albión sometió a la ciudad portuaria de Cartagena de Indias (Colombia) en 1741.

La Guerra de la Sucesión española y el Mediterráneo

Blas de Lezo y Olavarrieta había nacido en Pasajes (Guipuzcua) - era vasco sí - en 1689. Con apenas 12 años comenzó su brillante carrera naval como guardiamarina en un buque de la Armada francesa por entonces aliada del bando borbónico en La Guerra de Sucesión Española, e intervino en ella a favor de Felipe de Anjou ( Felipe V) contra el Archiduque Carlos que pretendía la continuidad de los Austrias a través de su persona. Participó en la batalla naval más importante del conflicto que enfrentó a una escuadra hispano-francesa contra una inglesa ( que eran aliados del Archiduque ). En dicha batalla una bala de cañón le arrancó una pierna, primera de las partes de su cuerpo que perdió y que le valió el sobrenombre de Patapalo.

Poco a poco, gracias a su inteligencia, valor, y sobre todo a su ingenio fue ascendiendo en el escalafón de la Marina española. En 1706 ya comanda una pequeña flotilla que una y otra vez burlaba el cerco al que los ingleses sometían a Barcelona logrando abastecer la ciudad. Para ello utilizaba paja húmeda a la que prendía fuego y con el humo negro que este provocaba conseguía esconder su flotilla y entrar en el puerto de la Ciudad Condal. Luego fue destinado a la defensa de la fortaleza de Santa Catalina de Tolón en cuya defensa perdió un ojo debida a una esquirla de metralla. En 1707 ya era Teniente de Guardacostas y es destinado al puerto de Rochefort al mando de una fragata. En este destino capturó mas de una docena de barcos ingleses, ninguno con menos de 20 cañones, entre ellos el mítico Stanhope de 70 cañones al que rindió después de un intenso cañoneo y un abordaje posterior que sumió a los ingleses en un profundo pánico.

En 1713 fue ascendido a Capitán de Navío y participó con la fragata Campanella de 70 cañones en el asedio a Barcelona. En el curso de esta batalla perdió la movilidad de su brazo derecho debido a un balazo de mosquete. En 1715 participó en la reconquista de Mallorca que se rindió sin disparar un sólo tiro.

Una vez terminada La guerra de Sucesión con la victoria de Felipe de Anjou fue destinado al Caribe al mando del buque insignia Lanfranco. En 1720 su navío se integra en una escuadra con el cometido de limpiar la costa del Perú de corsarios y piratas.

En 1730 volvió a España y fue ascendido a Jefe de la Escuadra Naval del Meditarráneo. En este puesto y por orden del Rey se dirigió con 6 buques al puerto de Génova para resolver unas diferencias que habían surgido con la pequeña y poderosa República. Una vez allí, y bajo amenaza de cañonear la ciudad, obligó a las autoridades a rendir homenaje a la bandera de España y al pago de dos millones de pesos como indemnización por los perjuicios causados. Como premio por su acción le fue concedida una bandera para su nave capitana con las insignias de Felipe V y las Ordenes del Espíritu Santo y el Toisón de Oro. Su otra gran hazaña fue la conquista de Orán con 54 buques en 1732 y la posterior ruptura del cerco al que fue sometida la plaza con tan sólo 6 navíos y 5000 hombres ahuyentando al pirata argelino Bay Hassan que pretendía reconquistarla.

Ascendido a Teniente General de la Armada fue enviado al Caribe en 1737 y nombrado Capitán General de Cartagena de Indias. Allí realizó su mayor hazaña gracias a la cual, es totalmente desconocido en su país - nótese la ironía -.

Fuerte de S. Felipe de Barajas ( Cartagena de Indias )


La guerra de la Oreja de Jenkins y el Sitio de Cartagena de Indias.

Para enmarcar históricamente el Sitio de Cartagena de Indias tenemos que hablar del contexto en que se produjo que no fue otro que el conflicto anglo-hispano conocido como Guerra de la Oreja de Jenkins ( 1739-1748 ).

La verdadera causa de este enfrentamiento bélico fue dilucidar la hegemonía en la América española, o bien el debilitado pero aun poderoso león hispano o el cada vez más fuerte y dinámico imperio inglés. El pretexto que utilizó la Corona británica para declarar la guerra a España fue un incidente que sucedió entre el capitán Juan León Fandiño y un contrabandista inglés llamado Robert Jenkins. Al parecer el navío de Fandiño capturó el barco del inglés acusándolo de contrabando. Cuando Jenkins protestó el español le cortó una oreja diciéndole: "Dile a tu rey que lo mismo le haré si a lo mismo se atreve".

El tal Jenkins, según las crónicas, se fue llorando a la Cámara de los Comunes inglesa y exhibiendo el apéndice cercenado en su mano se quejó amargamente del trato recibido por los soberbios españoles además de comunicarle la ofensa personal hecha por un simple capitán al Rey Jorge . El Parlamento de Su Graciosa Majestad, apiadándose del pobre marino y henchido de indignación y justo afán de justicia declaró la guerra a los salvajes españoles con el propósito de lavar su honor herido. Por supuesto, el hincarle el diente al pastel que suponía la América española no tuvo nada que ver.

El Primer Ministro inglés Walpole intentó evitar la guerra firmando un convenio con España en el que se pagaban compensaciones mutuas, pero fue rechazado por el Parlamento por lo que Warpole no tuvo más remedio que ceder y comenzar los preparativos de la guerra. Felipe V reaccionó suprimiendo el "derecho de asiento" y el "navío de permiso".

El Gobierno británico envió al Caribe al Almirante Edward Vernon. Su primera acción fue el ataque a la casi desguarnecida ciudad portuaria de Portobello en el virreinato de Nueva Granada ( 1739 ). Tras una fácil victoria que desató la euforia en Inglaterra, existía la duda de si dirigirse a La Habana y comenzar la conquista de Cuba o seguir en Nueva Granada y atacar Cartagena de Indias que era su puerto principal y punto de partida de la flota de Indias con dirección a la metrópoli. Al final se decidieron por esta última plaza y para ello Vernon reunió una flota de 186 navíos, con más de 27000 hombres y 2000 cañones. En una operación combinada por mar y tierra pretendía apoderarse de la ciudad y asestar un golpe al Imperio Español del que ciertamente le sería casi imposible recuperarse. Para darnos cuenta de la magnitud de las fuerzas desplegadas baste decir que tan sólo existe una operación anfibia de mayor embergadura en la Historia y se trata del desembarco de Normandia en 1944.

Cartagena de Indias estaba defendida por tan sólo 3000 hombres , unos 600 arqueros indios y seis navíos de guerra además de los cañones con que contaban las fortalezas de Chamba, San Felipe, Santiago, San Luis de Bocachica, Bocanegra y San Felipe de Barajas. Pero con lo que Vernon no contaba era que los defensores estaban al mando uno de los más geniales estrategas que ha dado la historia militar española que no es otro que Don Blas de Lezo.

Hay que decir que existían ciertas diferencias entre Lezo, que tenía el mano militar , y su inmediato superior Sebastían de Eslava, Virrey de Nueva Granada - otro gran hombre - que provocó no pocos roces entre ambos a lo largo del sitio.

La flota de Vernon fue avistada el 13 de Marzo de 1741 y comenzó destruyendo la defensa de los fuertes de Chamba, San Felipe y Santiago comenzando a cañonear día y noche durante 21 días el fuerte de San Luis de Bocachica. al mismo tiempo bloqueó el puerto y mando desembarcar un contingente de tropas para tomar la fortaleza. Blas de Lezo mandó allí al coronel Carlos Desnaux con 4 naves y 500 hombres, pero este tuvo que replegarse finalmente ante la aplastante superioridad inglesa. Al mismo tiempo la ciudad de Cartagena comienza a ser evacuada. Para dificultar el avance de los ingleses por el canal se destruyen las cuatro fragatas, algo que resultó inútil ya que estos sortearon el bloqueo sin problemas.

Una vez avistada por Vernon la Fortaleza de Bocanegra el virrey mandó destruir las dos fragatas restantes para intentar impedir el acceso de los invasores a la bahía. De Lezo se opuso argumentando que no resultaría, como ya se había demostrado anteriormente pero tuvo que acatar las ordenes superiores.

Este nuevo bloqueo apenas retrasó a Vernon que entró triunfante en la bahía y convencido de su victoria mandó despachos a Jamaica comunicando la toma de Cartagena. Fueron reenviados a Inglaterra y allí se desató una euforia sin precedentes. Incluso se llegaron a acuñar monedas conmemorativas de la victoria en las que aparece Blas de Lezo arrodillado ante Vernon. Aún se conservan unas cuantas.

Estas monedas decían en su anverso: "Los héroes británicos tomaron Cartagena el 1 de Abril de 1741" y también: " La arrogancia española, humillada por el Almirante Vernon"

Mientras, los últimos defensores se atrincheraron en el fuerte de San Felipe de Barajas a las ordenes de Blas de Lezo asistido por Desnaux. Vernon ordenó un ataque masivo para tomar el último bastión de los españoles. Así, el ejercito inglés avanzó con lentitud por la numerosa impedimenta de pertrechos y artillería que llevaban a través de la selva, mientras San Felipe sufría un incesante cañoneo por mar. Una vez avistado el fuerte por la infantería se dieron cuenta de que el acceso a este, sólo podía hacerse por una pasarela de tierra taponada por trescientos hombres que había dispuesto Lezo y que consiguió rechazar el ataque inglés causándole unas mil bajas.

Vernon mandó construir unas escalas para asaltar directamente la muralla y en la noche del 19 al 20 de abril de 1741, intentó un asalto por sorpresa. Los ingleses formaron en tres columnas de granaderos y casacas rojas comandados por el general Woork , un contingente de 4000 virginianos al mando del general Lawrence Washington - hermano del primer presidente de los EEUU - y una fuerza de esclavos jamaicanos en vanguardia. De Lezo había previsto esto y ordenó construir un foso al pie de las murallas, de suerte que cuando los ingleses llegaron, mientras soportaban el incesante fuego de los defensores, descubrieron que las escalas eran demasiado cortas y no llegaban arriba quedando totalmente desprotegidos frente al fuerte. Esto fue aprovechado por los españoles que haciendo un ejercicio de tiro al blanco, causaron una terrible mortandad en las filas británicas. Para rematar la faena, en la mañana del 20 de abril, la temible infantería española realizó una salida y armados con bayonetas atacaron a los ingleses provocando otra terrible carnicería. Estos no tuvieron más remedio que huir , abandonando toda su logística y artillería, en dirección a sus barcos. Dejaban en el campo miles de cadáveres.

Vernon desesperado porque ya había comunicado su victoria, continuó con el bombardeo unos días más pero al fin, con su ejercito enfermo de malaria, desmoralizado y falto de provisiones no tuvo más remedio que levantar el sitio y volver a Jamaica el 9 de mayo de 1741. Había perdido 50 navíos, 6000 hombres y tenía 7500 heridos, muchos de los cuales no llegaron a su destino. Los españoles perdieron menos de 1000 hombres. También se vió obligado a hundir numerosos barcos por falta de tripulación. La mayor operación de la Royal Navy hasta el momento, se saldaba con su mayor derrota.

La guerra continuó hasta 1749, año en el que se firmó la paz restableciendo el status quo anterior al conflicto.

Blas de Lezo murió en el mismo año de su victoria (1741) a consecuencia de una peste que contrajo en Cartagena debido a la epidemia que se produjo como consecuencia del sitio.

Fue tal la humillación y la vergüenza inglesa - aún celebraba su victoria - que el rey Jorge II mandó silenciar a sus cronistas toda mención al Sitio. Ironías de la vida y de este, a veces, tan ingrato país que es España, mientras Vernon está enterrado en la Abadía de Westminster junto a otros héroes ingleses y tiene una calle dedicada en Londres ( Portobello Street), se desconoce el lugar donde yacen los restos del hombre que lo venció y permanece totalmente olvidado en los libros de Historia.

A modo de pequeña compensación, desde entonces un buque de la Armada española siempre se ha llamado Blas de Lezo ( actualmente es una fragata de la serie F-100 de la clase Alvaro de Bazán).

En Cartagena de Indias si se honra su memoria y existen numerosas calles, plazas y barrios que lo homenajean, así como una estatua suya al pie del fuerte de San Felipe De Barajas.

Urge un reconocimiento de este héroe, gracias al cual, España mantuvo su hegemonía en los mares americanos durante 80 años más.


Un video que encontré en youtube bajado por tercioss y que lo resume todo:



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Bibliografía:

  • En el sexto tomo de Nicolas Dengles-Dufresnoy, Méthode pour étudier la géographie, París, 1741, se agrega como addendum de última hora un Diario del sitio de Cartagena en América, escrito anónimamente por un español y traducido al francés por el propio embajador de España en Francia, Luis Rigio Branciforte, príncipe de Campoflorido, Grande de España.
  • Narración de la defensa de Cartagena de Indias contra el ataque de los ingleses en 1741, publicada por Cristobal Bermudez Plata en Sevilla (1912).
  • Dos relatos anónimos publicados por Juan Manuel Zapatero: Diario puntual de lo acaecido en la invasión hecha por los ingleses a la plaza de Cartagena, tardíamente publicado por Manuel Ezequiel, escrita por «un paisano» y publicados en La Habana.
  • Dos relatos que Guillermo Hernández de Alba hizo públicos: Diario de Enrique Forbes, teniente en el regimiento de Bland y las Noticias de la Provincia de Cartagena de Indias escritas el año 1772.
  • Tobías Smollet, Authentic papers related to the expedition against Carthagena, publicada por Jorge Orlando Melo en su Reportaje de la historia de Colombia, Bogotá: Planeta, 1989.
  • Blas de Lezo, el malquerido, Carlos Alonso de Mendizábal. España, Dossoles, 2008.
  • Don Blas de Lezo. Defensor de Cartagena de Indias, Gonzalo Quintero Saravia. Colombia, Planeta, 2002.
  • El vasco que salvó al Imperio Español. El almirante Blas de Lezo, José Manuel Rodríguez. España, Altera, 2008.
  • Biografía del Caribe, libro tercero, capítulo XVI: «Relato del almirante inglés y el cojo Don Blas», Germán Arciniegas. Editorial Sudamericana SA, 1966.
  • El día que España derrotó a Inglaterra, Pablo Victoria. Editorial Áltera.

viernes, 3 de julio de 2009

Los Vikingos " Una aventura sublime"



Ayer por la noche, después de una larga y tediosa jornada laboral llegué a mi casa, me senté en el sofá de mi salón y encendí el televisor. Después de un repaso vía zapping a la oferta televisiva comprobé, como por otra parte suele ser habitual, que no había nada de interés pululando por la pantalla. Así que me levanté me dirigí a mi videoteca y después de repasar todos mis DVDs me dije: "!Coño!, Los vikingos...hace años que no la veo...". Así que cogí la cinta, la puse en el reproductor y comencé a ver la película. Después de diez minutos me levanté, fui a la cocina, me abrí una cerveza, me hice unas palomitas, volví al sofá, puse la lampara a media luz y comencé de nuevo el visionado de la película desde el principio. Aquella iba a ser una noche especial.

Y es que es un peliculón en toda la extensión de la palabra. Me faltan palabras para transmitir el goce que sentí con su contemplación. Un verdadero festín para los sentidos.

Es un film de aventuras - con mayúsculas- dirigida en 1958 por Richard Fleischer y protagonizada por Kirk Douglas en el papel del jefe vikingo Einar, Tony Curtis como su hermanastro Eric y Janet Leight como la princesa Morgana de la que ambos están enamorados.

La historia comienza cuando en una incursión a Inglaterra el caudillo vikingo Ragnar asalta el castillo de un rey sajón acabando con su vida y violando a su esposa a la que deja embarazada. Treinta años después y por los avatares del destino, el fruto de esa violación- Eric- es esclavo de su padre Ragnar sin que ninguno de los dos sospeche el parentesco. El rey vikingo tiene también un hijo legítimo - Einar- que es el orgullo de su pueblo. Debido a un incidente que le cuesta un ojo a Einar - tampoco quiero revelar mucho- ambos hermanastros se odian. Para complicar aún más la cosa los dos aman a Morgana, una rehén de los vikingos que está prometida a Aella, sucesor del rey sajón que Regnar mató treinta años antes...

Como ya he dicho antes a la película no le falta de nada. Una banda sonora maravillosa de Mario Nascimbene , una fotografía bellísima de Jack Cardiff (que preciosidad esos barcos vikingos recortándose en el mar crepuscular) y un estupendo y coherente guión de Calder Willingham y Dale Wasserman se conjugan para dar a luz a una obra maestra del género de aventuras. Por nuestros ojos se deslizan una sucesión de escenas memorables e inolvidables, Ragnar tirandose a un pozo de perros salvajes con la espada en la mano mientras grita: !!!!Odiiiiinnnn!!!!, Kirk Douglas saltando de remo en remo o escalando el portón de un castillo por una escalera hecha con las hachas que han lanzado previamente sus soldados, el gran enfrentamiento entre los hermanos con un final sorprendente y arrebatador y sobre todo ese funeral vikingo a la luz del anochecer cuando una multitud de saetas ardientes lamen la cubierta y la vela del drakkar como último homenaje a un verdadero héroe.

Otra de las bazas de "Los vikingos" es la carga psicológica de los personajes, sobre todo de los que conforman el triangulo amoroso, y su torturada y desgarradora relación. Al hilo de esto (advierto que va un spoiler), nunca he podido comprender como la espectacular Janet Leight prefiere quedarse con el soso, tontainas, buenorro y empalagoso de Tony Curtis antes que con el audaz, valiente, algo hijoputa eso si, pero mucho más interesante Kirk Douglas. Como son las mujeres a veces....

Os aconsejo de forma vehemente que veáis este titulo, lo compareis con los últimos estrenos del cine de acción ( Transformers.Terminator 345, Lobezno, etc) y me digáis objetiva y sinceramente si no es cierta la afirmación de que ya no se hacen películas como las de antes. Por lo menos yo no he sentido en el cine esa emoción y esas vibraciones que me ha provocado volver a ver "Los vikingos"

Aquí os dejo la apoteósica escena del funeral, con el fondo estremecedor de las trompetas de la mejor película de vikingos jamas filmada. Gracias Richard Fleischer por dejarnos esta obra maestra.


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